Femicidio de una maestra conmueve a Corrientes
El miércoles 5 de noviembre, a casi un mes de su desaparición fue inhumada Nanci Godoy en un funeral con participación masiva, mientras se investiga a los imputados como autores materiales del crimen, poco se sabe del contexto en que ocurrió.

7 de octubre es una efeméride fatídica para la humanidad. Esa fue la fecha que eligieron los asesinos de Hamas para perpetrar un aberrante atentado que dejo varios miles de muertos y secuestrados. Tres años después fue, ese miércoles, el día elegido por los asesinos de Nanci Godoy maestra y directora de la escuela rural número 626, enclavada en la estancia Curupí en el Paraje El Malezal a unas decenas de kilómetros de la ciudad de Esquina Corrientes.
Fue ese día en que ella dio su última prueba de vida. Después no se supo más nada de ella hasta que hallaron su cuerpo ferozmente mutilado y desgarrado en un pantano 21 días más tarde. Ese hallazgo tardío tiene que ver con que a nadie, salvo a sus parientes molestó la ausencia de una docente rural.
La búsqueda comenzó tarde porque su desaparición recién fue denunciada el 15 de octubre, a más de una semana de esa última señal enviada a modo de chat a su hijo, aunque hay testigos que afirman haberla visto con vida el viernes 9 de octubre, día en que debía emprender regreso Esquina, ciudad en la que residía.
Ella se llevó a la semiderruida y abandonada escuela hasta donde ella llevó toda su vocación y compromiso docente con los niños de la zona tras asumir la dirección. Sin embargo, su dedicación chocó de frente con una hostilidad que terminó de la peor manera.
Días antes de su desaparición, la docente había visibilizado por escrito en sendas notas enviadas a las autoridades del Ministerio de Educación las pésimas condiciones edilicias, la falta de agua potable y el abandono institucional del colegio.
Su insistencia por reactivar las clases e incrementar la matrícula escolar comenzó a incomodar a los administradores de los terrenos linderos, vinculados a actividades de un coto de caza, actividad que los propietarios de los campos desarrollan y un grupo de alumnos con su maestra serían una evidente molestia.
Denunciada su desaparición pasaron los días, el caso se hace público mucho más tarde y Corrientes dejó de ocupar los espacios mediáticos por la inundación de las ciudades ribereñas al Paraná y volvió a los capítulos policiales, que estaban ocupados cubriendo el juicio oral por los encubridores de la desaparición del pequeño Loan Peña, de quién nadie, fuera de los implicados, sabe algo y se espera que un juez federal se jubile tras dictar la sentencia a los imputados.
Esa presión mediática obligó a disponer intensas tareas de rastrillaje en un terreno pantanoso, de vegetación espesa y de muy difícil acceso, las fuerzas de seguridad hallaron su cuerpo semisumergido en una zona baja. Las pertenencias de la docente estaban junto a ella, incluido un bolso que resguardaba su teléfono celular, un elemento que se volvió clave para los peritos informáticos que intentan recuperar los datos de la tarjeta SIM.
Los resultados de la autopsia preliminar revelaron un escenario de “absoluto salvajismo”, en palabras de la querella familiar. El decano del Instituto Médico Forense, José Luis Gálvez, plasmó en su informe detalles que estremecieron a la provincia: el cuerpo presentaba múltiples heridas punzocortantes en el rostro, el cuello, el abdomen y las piernas, muchas de ellas infligidas cuando Nancy aún estaba con vida.
Además, el ataque incluyó la amputación de su mano izquierda, una muestra del nivel de tortura y de los desesperados intentos de defensa de la víctima. Por la variedad de los cortes, los peritos concluyeron que se utilizaron distintas armas y que en el hecho participaron dos o más personas. Debido al estado de descomposición del cuerpo, se enviaron muestras biológicas a laboratorios de Córdoba y de la UNNE para determinar si existió sumisión química o abuso sexual.
La respuesta judicial avanzó sobre el entorno inmediato de la estancia El Curupí y el lugar donde la docente se hospedaba. En total, cinco personas fueron detenidas. La hipótesis principal señala como “cerebro” u organizador del crimen al capataz Ireneo Felipe Zarza, secundado por los peones rurales Felipe Sandoval y Nahuel Rojas, todos imputados como coautores de femicidio. A ellos se suma Rosa Leguizamón, la mujer que alojaba a Nancy, acusada de homicidio simple, y Ernesto Bordón, imputado por falso testimonio.
Esa es la repercusión penal. En paralelo mientras se buscaba a la maestra los gremios que reaccionaron también tarde se movilizaron anunciaron un paro de actividades y manifestaciones, y un día antes de la medida de fuerza y también miércoles apareció el cuerpo, unas horas antes la Cámara de Diputados provincial le rindió un tibio y burocrático homenaje con un minuto de silencio en la sesión ordinaria número 18, unas horas antes de que se informara del hallazgo del cuerpo descompuesto de Nanci
Mientras la comunidad de Esquina despedía a la maestra en un masivo velatorio público en la plaza central, la investigación avanza a contrarreloj con la extracción de muestras de ADN a los sospechosos, buscando cerrar el círculo de impunidad de un crimen que transformó el reclamo por una escuela digna en una tragedia inolvidable.