Corrientes ante su hora más gloriosa: El puente hacia el mercado europeo
Por Alejandro Karlen Exdiputado del Mercosur y participante activo de las negociaciones en la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (EuroLat)

ASUNCIÓN / CORRIENTES. – Hay un murmullo eléctrico que recorre las tierras coloradas del norte y se extiende hasta los humedales del sur correntino. No es el viento habitual de enero, sino el pulso de una historia que está a punto de escribirse con tinta definitiva. Este sábado, en la ciudad de Asunción, los mandatarios del Mercosur y la Unión Europea pondrán fin a una espera de más de un cuarto de siglo. Habiendo participado personalmente de las tratativas en el seno de EuroLat, puedo dar fe de que este no es un simple trámite diplomático; es la apertura de un portal hacia la modernización que nuestra provincia ha venido preparando en silencio, con la paciencia del que sabe que el futuro se siembra con datos y se cosecha con sustentabilidad.
Desde mi labor en el Parlamento del Mercosur y en las intensas rondas de negociación con nuestros pares europeos, siempre sostuve que Corrientes tenía un lugar reservado en la mesa de las potencias. Hoy, ese camino recorrido en las negociaciones internacionales rinde sus frutos. En las oficinas de producción y en los puestos de estancia ya se habla el nuevo idioma que impulsamos en aquellos debates: el éxito hoy se traduce en huella de carbono y CO_2 equivalente. El productor correntino ha comprendido que Europa no solo busca la calidad, sino la “limpieza” de su origen. Es aquí donde Corrientes saca pecho: nuestros vastos bosques implantados funcionan como gigantescas aspiradoras de carbono, permitiéndonos presentarnos ante el mundo con una balanza ambiental envidiable.
Pero el gran diferencial correntino, que defendimos en cada mesa técnica de EuroLat, es nuestra capacidad de demostrar lo que decimos. Mientras otros territorios luchan por adaptarse, nuestra provincia ya ha convertido sus campos en mapas digitales inteligentes. Cumplir con el Reglamento EUDR ya no es un desafío, sino una carta de presentación. Gracias a sistemas de georreferenciación de vanguardia, cada tonelada de madera y cada corte de carne lleva consigo un “DNI digital”. Es la certeza absoluta de que en esta tierra producir no significa destruir, sino integrar la tecnología satelital con el respeto por el monte nativo.
El panorama que se abre este 17 de enero es transformador. Se espera que la eliminación de aranceles actúe como un imán para inversiones en la foresto-industria y la biomasa. La ganadería de precisión, respaldada por la identificación electrónica individual, elevará a nuestra “Carne de Pastizal” al estatus de joya del mercado gourmet europeo, preservando al mismo tiempo la biodiversidad de nuestros Esteros del Iberá.
El sol de este verano de 2026 ilumina una provincia que ha dejado de mirar hacia adentro para proyectarse al mundo. El desafío es enorme, pero la base es sólida: una naturaleza exuberante y una infraestructura de datos que es ejemplo nacional. Corrientes no solo entra al mercado europeo; entra a una nueva era de desarrollo donde la rentabilidad y el aire puro caminan de la mano. Al final del día, este acuerdo es el reconocimiento a un esfuerzo colectivo y a años de gestiones internacionales: el de una Corrientes que aprendió a hablar el lenguaje del siglo XXI sin olvidar el orgullo de su tierra. El futuro, finalmente, ha llegado, y lo hace envuelto en el brillo del éxito sustentable.